Uno de los objetivos que nos marcamos en Córdoba Acoge para 2016 ha sido el de difundir en nuestro entorno algunas de las realidades inherentes al fenómeno migratorio en la actualidad. Con la campaña de sensibilización “Sin ir más lejos” hemos pretendido ofrecer información veraz que sustente la reflexión y que contribuya a generar conciencia para hacer partícipe a la ciudadanía sobre aquellas cuestiones que, lejos de afectar únicamente a la población inmigrante, forman parte de los problemas, retos y oportunidades que debemos asumir conjuntamente como integrantes de una misma sociedad.

El pasado mes de marzo tuvimos ocasión de presentar la campaña “Sin ir más lejos” en el Rectorado de la Universidad de Córdoba, motivo por les que reiteramos nuestro agradecimiento. Desde entonces, y durante 8 meses, hemos desarrollado diferentes temáticas, que conocemos de primera mano gracias al trabajo que desarrollan nuestros profesionales, en contacto directo con la población inmigrante, y que consideramos que podrían ser claves para tratar de explicar las implicaciones y problemáticas actuales derivadas los procesos migratorios. Hemos abordado dicha repercusión únicamente desde el punto de vista de nuestro ámbito más próximo (fundamentalmente las migraciones en el Estado Español dentro del contexto de la Unión Europea), sin entrar a valorar la compleja cuestión de la influencia que estos procesos tienen sobre los países de origen.

En abril invitamos a reflexionar sobre microrracismos. Desenmascaramos algunas de las falsas afirmaciones, rumores, creencias, mitos… que, con completa cotidianidad, impunidad y falta de rigor crítico, hacemos correr de boca en boca, y con las que contribuimos a asentar el odio, la discriminación, la xenofobia o el racismo en las entrañas de nuestra sociedad.

Mayo fue el mes que dedicamos a plantear la situación de extrema gravedad que viven las personas solicitantes de asilo. Una situación agravada por el devenir de los acontecimientos políticos de este mismo año, que nos han mostrado una Europa decepcionante e incapaz, que se debate entre sus compromisos internacionales y su responsabilidad histórica y una creciente y preocupante ola de rechazo e inhumanidad.

Durante el mes de junio nos perdimos en los vericuetos y laberintos sin salida con los que las Leyes y las Administraciones Públicas y sus procedimientos condenan a las personas inmigrantes a vivir una odisea de irregularidad que nunca parece tener fin, ni llegar a ninguna parte, y que perpetúan la coexistencia en nuestro país de ciudadanos de primera y segunda clase.

Si el desempeño de un trabajo digno y justamente remunerado es una de las bases sobre las que se cimienta la pertenencia social de cualquier persona, en el caso de la población inmigrante, las trabas legales para poder trabajar en igualad de condiciones con respecto al resto de la ciudadanía, la proliferación de casos de explotación y precariedad laboral, y las circunstancias de especial dificultad para el acceso al empleo de estas personas, impiden la construcción de un espacio de convivencia intercultural y de igualdad de trato y de oportunidades. En julio tratamos sobre estas desfavorables condiciones laborales.

En agosto analizamos las causas y las consecuencias del desarraigo. El viaje incierto al que se ven abocadas millones de personas en todo el mundo implica, con demasiada frecuencia, el cercenamiento de las raíces afectivas que las unen a la tierra, tanto a la de origen como a la de destino. La situación oficial de no pertenencia o dudosa legitimidad fortalece el desapego interno, alimentando la espiral de pérdida de identidad.

La realidad de los extranjeros menores de edad sin acompañamiento y de su situación inmediata, una vez cumplida la mayoría de edad, fueron los temas que tratamos durante septiembre y octubre. Nos hablaron sobre las motivaciones que los han impulsado a abandonar sus tierras y a sus familias, conocimos sus temores y sus sueños y descubrimos las numerosas dificultades que encuentran en este lado del mundo para desarrollarse como niñas y niños que pueden mirar al futuro con cierta esperanza. Constatamos que, efectivamente, la mayoría de edad supone el paso definitivo hacia el desvalimiento, la desprotección, el abandono de las instituciones y el comienzo, en muchos casos, de un errático proyecto de vida.

Acabamos esta campaña por donde, en realidad, deberíamos haberla empezado. El pasado mes de noviembre lo dedicamos a exponer solo algunas de las incontables consecuencias positivas que las migraciones han supuesto y suponen para la construcción de todas las grandes sociedades a lo largo de la historia, formadas por el sedimento de innumerables culturas. La esencia nómada del ser humano es una realidad incuestionable, que se materializa de múltiples formas. Hay quienes viajamos de una forma más o menos voluntaria, por placer o por el deseo de progresar en diferentes ámbitos de la vida; y hay quienes se ven forzados a dejar atrás sus tierras, sus casas y sus familias, empujados por la miseria, la guerra, la opresión o cualquier otra forma de agresión a sus derechos. En cualquier caso, negarles a los demás la posibilidad de elegir el lugar del mundo en el que quieren edificar su proyecto de vida, es negarnos nuestro propio derecho a decidir cómo y dónde queremos vivir.

A la hora de analizar los resultados obtenidos con esta campaña de sensibilización, estimamos que, dentro de nuestras limitadas posibilidades de difusión, logramos tener una aceptable incidencia, especialmente en redes sociales, a través de las que logramos un alcance de más de 7000 personas. Asimismo, agradecemos a los medios de comunicación la colaboración puntual que nos han prestado y que nos posibilitó acceder a un contexto más amplio de la población.

Queremos aprovechar el cierre de la campaña “Sin ir más lejos” para sumarnos a los actos de celebración del Día Internacional del Migrante (18 de diciembre). Reivindicamos el derecho de cualquier persona a decidir el lugar del mundo en el que poder llevar a cabo un proyecto de vida digno (cuando menos posible), y apostamos por la oportunidad de aprendizaje mutuo y de enriquecimiento a todos los niveles que implica la convivencia intercultural.