Equipo, diferencia, creatividad, conflicto, resolución, innovación, éxito. ¿Eres capaz de ligar estos términos y adivinar en qué dirección apuntan?

Si prefieres trabajar —y vivir— junto a personas que se parezcan lo más posible a ti, y por eso buscas la cercanía de aquellos o aquellas con las que compartes gustos, ideas, conocimientos, habilidades, bagaje cultural…, tal vez te cueste ver con claridad qué relación tienen entre sí los términos que enumero al principio de este texto. Si en tu trabajo —y en tu vida— temes y huyes de las situaciones diferentes y desconocidas, puede que no hayas oído hablar aún de la diversidad y de qué manera genera oportunidades en tu entorno laboral. También en tu vida cotidiana.

Una caja de herramientas que contuviese solo martillos carecería de posibilidades prácticas, un equipo de fútbol en el que todos los jugadores fuesen delanteros centros no estaría llamado a alcanzar altas cotas deportivas, un colegio en el que únicamente se impartiesen matemáticas no parecería el lugar idóneo al que confiar la formación integral y compensada de tus hijos… Por el contrario, un grupo de trabajo (equipo) tiende a ser más eficiente, creativo, innovador y rentable cuanto más heterogéneos (diferencia) son sus integrantes. Trabajar junto a tus iguales puede resultar una opción cómoda, segura y eficaz. Posiblemente sea así, pero también es muy probable que de esta forma jamás salgas de lo que sabes hacer, que no progreses y que nadie en tu grupo sea capaz de aportar una visión distinta (creatividad) que contribuya a ponerlo todo patas arriba (conflicto) y se convierta en el punto de partida (resolución) para subir ese peldaño al que ninguno de tus competidores ha llegado aún (innovación). Tu equipo, formado por personas entre las que impera el valor de la divergencia, alcanzará una posición de privilegio (éxito) a partir del cual seguir creciendo. En ese momento te habrás dado cuenta de que valía la pena el esfuerzo empleado para encauzar todas esas visiones y puntos de partida tan distintos entre sí, que finalmente convergieron en la consecución de un objetivo común. Un objetivo situado en un punto tan lejano que puede resultar improbable e invisible para un equipo de personas demasiado similares entre sí.

Gestionar la diversidad es tomar conciencia de su existencia, propiciarla y aplicar las medidas y usar las herramientas apropiadas para sacar provecho de ella. El Proyecto Sensibiliza para la Gestión de la Diversidad en la Empresa, trabaja desde 2008, financiado por el Fondo Social Europeo, para dar a conocer a las empresas qué es la diversidad, cómo puede ser gestionada y qué frutos genera una apuesta firme por la diferencia.

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