Con la puesta de sol del pasado domingo pusimos fin al mes de Ramadán del presente año lunar. Desde el 27 de mayo hasta el 25 de junio la comunidad musulmana ha vivido su mes sagrado, un periodo de introspección, reflexión y espiritualidad que viene marcado, en lo externo, por el cumplimiento de un riguroso ayuno diario durante las horas de luz solar. Es tradición en la fe y cultura islámicas despedir Ramadán con un festejo que sirve para dar por concluido este largo periodo de ayuno. Se trata de una celebración en la que las mesas se abastecen de comida y bebida, lo cual siempre implica una magnífica excusa para compartir y celebrar la amistad.

Los refugiados y solicitantes de protección internacional pertenecientes al Programa de Acogida de Córdoba Acoge, las voluntarias del Equipo B y el personal técnico de nuestra entidad tuvimos la oportunidad de compartir mantel (sobre el que habían sido dispuestos platos con deliciosas recetas de todos los rincones del mundo, pero, sobre todo, conversación, complicidad, vivencias…) para celebrar la ruptura del ayuno de Ramadán. A esta fiesta nos invitaron nuestros amigos musulmanes y en ella, personas de distintas religiones y creencias, diferentes países, culturas y experiencias vitales, fuimos capaces de mirarnos a los ojos para descubrir que enfrente tenemos a otra persona, que se nos parece tanto.

Pertenecer al Equipo B supone una oportunidad para conocer otras culturas y participar de sus manifestaciones, una invitación a viajar a través de las personas y de sus historias vitales y a ser protagonistas del hermoso reto de la convivencia intercultural.