YO y su peque han salido adelante. Han logrado sobrevivir a duras penas, de pronto, se vislumbra una posible magnífica solución a gran parte de sus problemas: YO se ha enamorado.  Ha surgido el amor entre YO y una persona de nacionalidad española, que le propone matrimonio y ayudarle en la solicitud de su documentación. Cuál es la sorpresa de YO (y más aún la de su pareja) al enterarse de que si la persona española no está trabajando no le será posible solicitar la documentación de la extranjera. Esto quiere decir que las personas con nacionalidad española y residencia en España no pueden elegir a la persona con la que desean casarse. No al menos si esta persona nacional de España carece de trabajo y su pareja es alguien en la misma situación que YO, que no podrá obtener documentación y, por tanto, carecerá de residencia legal en España, con lo cual se expondrá a la expulsión. En fin, de locos.

Así queda recogido en los arts. 7 y 8 del Real Decreto 240/2007, de 16 de febrero, sobre entrada, libre circulación y residencia en España de ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados.