Hay muchas personas que creen que el hecho de que el porcentaje de alumnado de origen inmigrante haya aumentado en los últimos años contribuye decisivamente a la bajada global del nivel académico y, por lo tanto, supone un retroceso en la calidad educativa.

Es importante reseñar que el alumnado extranjero solo representa el 9% del total en España. Este se ve afectado por cuestiones como llegar con el curso empezado, tener un entorno menos favorable al estudio, las dificultades del idioma… De hecho, una vez superadas las barreras, el rendimiento se incrementa (Stop Rumores, 2013).

Los estudios indican que el fracaso escolar afecta tanto al alumnado de origen extranjero como al de origen español, y que son el estatus socioecónomico y el nivel formativo de sus familias uno de los factores que más influyen en el resultado escolar, sean inmigrantes o nativos.

Sólo un 1% de centros tienen un ratio de más del 30% del alumnado extranjero, y el 90% de escuelas tienen una o ninguna persona inmigrante matriculada. Podemos añadir también que hay centros con una densidad alta de alumnado inmigrante que tienen un rendimiento escolar más alto que la media, lo que desmonta aún más el rumor.

La diversidad cultural en el aula constituye una experiencia educativa enriquecedora para todos y para todas. Los centros educativos deben desempeñar un papel destacado en la creación de una sociedad inclusiva, puesto que representan la principal oportunidad para jóvenes de comunidades inmigrantes y de acogida de conocerse y respetarse. El germen de una sociedad intercultural, resultado de la interacción enriquecedora de los aspectos más positivos de las culturas participantes, ha de surgir en las aulas.

Fuente:

Stop Rumores (2013). “Rumores”. www.stoprumores.com