MITOS SOBRE SALUD E INMIGRACIÓN

  1. “Abusan de la Sanidad”. Amnistía Internacional recuerda que, en contra de la opinión generalizada,los inmigrantes usan menos que el resto de la población los servicios sanitarios (acuden sobre todo a Urgencias).
  2. “La sanidad como efecto llamada”. Para las personas migrantes. Según la última Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2007 las principales causas aducidas para venir a España fueron la mejor calidad de vida, la búsqueda de un empleo mejor, la reagrupación familiar o la falta de empleo en el propio país.
  3. “No contribuyen a pagar el sistema”. Otro de los mitos sin fundamento es el argumento de que “la población migrante, si no trabaja, no contribuye al Sistema Nacional de Salud”. Desde 1999, “el Sistema Nacional de Salud ya no se financia a través de la Seguridad Social. Se desvincula así el Sistema de las cotizaciones sociales. A partir de ese momento, su financiación proviene de los impuestos generales, como el IRPF o el IVA entre otros. Por lo tanto las personas migrantes a través del pago de los impuestos contribuyen a la financiación del Sistema Nacional de Salud”, recuerda AI.
  4. “Reciben más beneficios sociales”. AI cita un informe de la OCDE de 2013 que explica que el impacto fiscal de la inmigración en España, es decir, la diferencia entre las aportaciones que realizan las personas migrantes vía impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social y el gasto en servicios públicos, beneficios sociales y pensiones, arroja un resultado positivo que representa el 0,54 € del PIB, es decir unos 5.500 millones de euros. Es decir, las personas migrantes obtienen menos beneficios sociales que las personas con residencia legal y las personas españolas”.
  5. “La reforma sanitaria constituirá un ahorro”. ¿Cuánto se ahorra en el plano social? Además del riesgo para la salud de este colectivo, “incrementa el coste de un futuro tratamiento de urgencia y también puede suponer un potencial riesgo de salud para la comunidad”, según AI. Hay estudios que indican que los recortes de fondos pueden llevar a un aumento de VIH y tuberculosis.